Seúl, mi primer WOW y algunas referencias de México.

Seúl es una ciudad pequeña y a la vez enorme. La primera vez que toqué piso en la ciudad fue en un “daytrip” a ésta desde Suwon. Dos días después ya me mudaría definitivamente a Seúl. En fin, fuimos en autobús, una hora de recorrido y durante todo ese tiempo lo único que ves son edificios. Acá en México en una hora de camino -dependiendo a dónde vayas- verás vacas comiendo pasto en algún rancho perdido en la carretera. Pero no, en Corea del Sur definitivamente no ves vacas, ves edificios altísimos que te impiden ver más allá, apreciar más… y aunque no tienen mucho terreno verde tienen otras cosas que te sacarán un “Wow”. Como a mi, en ese primer día en la capital surcoreana, caminando por las calles de Gangnam (la ahora tan conocida Gangnam) viendo todas estas personas esquivándose unas de otras, yendo a mil por hora dejando sólo el ruido de tacones lejanos. Sí, ese día sería mi primera experiencia palpable en una de las ciudades más asombrosas a las que yo haya puesto pie. Recuerdo que era esa hora del día en la que el sol está por meterse pero todavía no se esconde por completo, sólo juega contigo. Esa hora del día en la que todo se ve más limpio y más bello, con un velcro puro que te hace querer bailar. Y fue a esa hora del día en la que vi por primera vez el edificio que más me gustó de toda la ciudad. Uno metido entre demás construcciones que hacen que se pierda de momentos, y volver a encontrarlo es jugar a tener un mapa marcado con un X. Pero la búsqueda vale la pena… sobre todo a esa hora del día.

 

GT tower east

GT tower east Seoul

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vez en un cuestionario venía la pregunta de tu edificio favorito, yo respondí que ése. El de Seúl que baila.

Y ese día continuó, y seguimos caminando. El sol dejó de jugar y se escondió por completo. Nosotros nos metimos a un restaurante de barbecue coreana (mi primera). Llegamos a sentarnos en el piso frente a estas mesas con un horno en el medio, pedimos la carne y nosotros mismos la cocinábamos. La mesera puso platos y platos y más platos en nuestra mesa con cosas extrañas que no habíamos pedido… en uno había kimchi y en otro había lechuga, cuando la carne está lista envuelves tu carne con la lechuga y le pones una salsa rojilla y listo, a la boca. Esos eran para mi; los tacos coreanos y creo que todo el tiempo que estuve en Corea del Sur, esa fue mi comida favorita. La que yo misma preparaba y enrollaba en lechuga. Mis tacos sin tortilla.

Barbecue coreana
                        Barbecue coreana
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