Los momentos en los que el tiempo se detuvo

Pienso hablar de los lugares a los que he ido, pero no ahora. Al menos no en toda su extensión ni lujo de detalle. He decidido que hoy hablaré de esos momentos en los que parada en un lugar desconocido sentí que mi corazón se detenía junto con el tiempo. Y algo especial me hizo suspirar.

En Corea del Sur sucedió mientras corría, porque mientras corres pueden suceder las mejores cosas. Fue en la carrera de diez kilómetros de Nike “We run Seoul”. Justo en el momento en el cruzaba el puente, me faltaban tal vez cuatro kilómetros por terminar. Jamás había corrido los diez y ya me pesaban los pies. Pero en el momento en el que vi el sol esconderse en los edificios y reflejándose en el río Han olvidé mis pies y me quedé ahí corriendo rodeada por un mar de gente con la misma playera. Y por un instante sólo estaba yo, volando por el río Han.

Otros dos momentos sucedieron en Tailandia. El primero fue cerca de Bangkok, al día siguiente de haber llegado al país. Tomamos un tour. De ésos que te llevan a muchos lugares. El último lugar al que fuimos fue para pasear en elefantes. Era en un pueblito pequeño en donde también comimos nuestra primera comida tailandesa. Ese día yo aprendí a decir hola en tailandés (“Sawadika”), entonces mientras estaba sentada en este precioso animal pasando este pequeño pueblo familiar con las montañas como fondo y el sonido del río fluyendo a la distancia…

Vi a niño ayudando a su papá en el pequeño arrozal que había detrás de una casa y cuando nos vio en elefantes corrió hacia nosotros. Yo le solté “Sawadika” y él alzó su mano, me saludó y gritó con una sonrisa “¡Sawadika!”. En ese momento mi corazón saltó.

El otro fue en Krabi. Rentamos tres motos e íbamos dos en cada una. Yo manejé una y llevaba detrás a mi prima. Jamás había manejado una moto (pero esa es otra historia). Ese momento magnífico fue en el trayecto a la playa, estábamos manejando en la carretera y había montaña tras montaña tras montaña y el sol se estaba metiendo dándole al cielo un color rosado. De esos que sientes que te envuelve como manta. Esa vista, la adrenalina de estar ahí, el viento y la velocidad fue una mezcla perfecta.

Por si mi prima se molesta si subo una foto de ella mejor la borro. ja!
Por si mi prima se molesta si subo una foto de ella mejor la borro. ja!

Y por último dos momentos en los que me sentí así fue cuando vi por primera vez Machu Picchu y cuando vi el Taj Mahal. Éste último estaba en mi Bucket list desde hace mucho tiempo y siempre creí que lo vería hasta más grande. Antes de ver el Taj Mahal hay un portal con arcos y una entrada enorme que mientras te acercas puedes ver a lo lejos ese edificio blanco y su belleza. El trayecto en el que pasas y ya lo ves por completo, en ese momento olvidas respirar.

Anuncios

0 Comentarios Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s