Todo empieza con una boda y alcohol… Mis primeros días en Europa.

Villahermosa – Ciudad de México – Madrid – Roma – Praga – Ostrava – Novy Jicin. Ese fue mi camino para el reencuentro perfecto y una boda llena amor, comida y alcohol. De martes a viernes. En avión, tren y automóvil. Llegué sin esperar nada y me fui queriendo regresar. A Dasha la conocí en Seúl y cuando nos despedimos hace más de un año me invitó a su boda. Yo le prometí que iría y una promesa es una promesa. Así que aquí estoy, en Europa dispuesta para seguir moviéndome. Pero por ahora me limitaré a dar mis impresiones de República Checa; su gente y sus fiestas…
Me quedé en casa de los papás del novio de mi amiga y desde que puse pie en esa casa me sentí parte de ella. La familia nos dio la bienvenida y nunca nos sentimos como un estorbo, todo lo contrario. Ahora, no creo que muchos sepan sobre la vida en República Checa. Muchos países tienen algo distintivo que hacen que todos tengan una idea sobre lo que encontrará allí. Clichés tal vez pero es algo que los hace memorables. En fin, había oído nada de República Checa, pero ahora les puedo decir que allí les encanta tomar y es que todos los días era así. Me enteré que es de los países con mayor consumo de cerveza y ahora que estuve unos días ahí conviviendo con una familia checa saber esto no me sorprende. El día de la boda nos levantamos a las siete de la mañana y a las ocho salimos a desayunar. Toda la familia del novio llegaron a la casa para esto. Y a esa hora empezaron a pasarnos un alcohol checo muy fuerte. (slevoveche, algo así no sé escribirlo… ). Desayunamos gulash hasta quedar llenas y tomamos otro shot antes de ir en un camión a la casa de Dasha, la novia. Allí estaba la familia de ella. Es una tradición que el novio le pida la mano. Dos shots más y no eran ni las once de la mañana. Luego fuimos a la ceremonia. Los invitados en un autobús privado, el novio en un rolls-royce y la novia junto a su padre en una moto escuchando a AC/DC.

 

Fuimos a un castillo pequeño donde sería la ceremonia (no religiosa). Era en el jardín, casi no había sillas así que la mayoría estaba parado pero no tardo mucho tiempo. El cello y el violín acompañaron al novio mientras caminaba hacia el centro con su madre y luego se escuchó un fuerte sonido. La novia llegaba en la moto y el “highway to hell” se escuchaba con ella.

Todos reímos. Se dijeron los votos, firmaron y al final soltaron palomas blancas. Y era hora de comer. Fuimos (aquí sólo van pocos invitados) al restaurante del papá de la novia a la recepción y comida. Dio lo típico en cómica checa y todo estaba delicioso. Después un “break” y a esperar que dieran las cinco para que empezara la fiesta. La banda empezó a instalarse y a llegar más invitados. Había un cerdo preparándose en la parte de atrás. El cerdo más delicioso que haya comido. O al menos uno de los mejores. Terminó tarde en la madrugada pero nosotras nos fuimos poco antes de las dos. La fiesta fue bailes, plática, risas, comida y mucho alcohol. Una buena boda.

 

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