Lyon… Buena opción en Francia.

Después de París encontramos un autobús de Eurolines que por €18 nos llevaba a Lyon así que lo tomamos para encontrarnos con tres amigos que viven allá. La única razón por la que quería ir fue para encontrarme con ellos. Fue más tardado que el tren pero mucho más barato. Y Lyon fue una grata sorpresa. Lyon para mi no fue turismo, fue comodidad, fue plática, fue amigos. Y fueron cuatro días de relajarnos y de no pensar en euros sólo pensar en el ahora. Llegamos en la madrugada porque el chofer se perdió y esa noche sólo tomamos unas cervezas comiendo queso y pan en el departamento de nuestro amigo francés, Greg (nuestro salvador) y dormimos. Al día siguiente esperamos por otro amigo Clementew y él nos llevó a conocer la ciudad. Lyon comparándola con París es menos famosa pero es mas abierta y más limpia.

Tiene ese aire de sofisticación europea pero también modernidad. Tiene áreas verdes junto a sus ríos que son perfectas para un picnic o comer en un restaurante. Ese día caminamos mucho pero no lo sentimos, todo era tan ameno que el tiempo pasó y caminando vimos sus iglesias, sus calles, y su vista. La vista de Lyon en lo alto. Después fuimos al departamento para una fiesta… Casi nadie hablaba inglés y yo no me animé a hablar francés así que al principio resultó algo incómodo pero con el paso del tiempo y cervezas todo se relajó y las palabras comenzaron a salir. La música cambió a un hip hop que nos hacia mover la cabeza. Jugamos beer pong, perdí en beer pong y hablé de música, películas, el tan temido y anhelado futuro y de la vida misma… Y me di cuenta de que todos estamos pasando por lo mismo. A esta edad todos estamos buscando algo. En fin, al día siguiente fuimos a comer al departamento de un amigo de Greg y después a caminar a un parque pequeño con vista a la ciudad, después bajamos a un bar de muchas cervezas y tomamos a gusto con nuestra amiga “Woody”.

Decidimos cambiar y la noche empezó. Un bar shots, un bar en un barco y terminé durmiendo en la alfombra del departamento del amigo esperando la hora en la que el metro empezará a funcionar de nuevo. Al día siguiente nos despedimos de Greg y fuimos a la casa de nuestro segundo salvador en Lyon; Clementew. Y descansamos… Nos tomamos un día más allí para pensar en nuestro siguiente paso. Italia… Pero, ¿qué ciudad? investigamos, mandamos couchsurf request a todo el norte de Italia y nada. Al final fuimos a tomar una limonada o algo cerca del río. Y después compramos boleto de autobús a Milán (maldita la hora en que hicimos eso). Entonces, ya teníamos lugar donde dormir en Italia, solo teníamos que esperar a que el autobús de las once de la noche saliera. Esperamos en un parque cerca de la ciudad, fue un día calmado, un día que necesitábamos. Y nos despedimos de Lyon con dos besos bien tronados y poco a poco nos acercamos a la ciudad fantasma llamada Milán.

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