Una escala en Egipto

Fueron dos días en total los que me tomó regresar a México desde Uganda. Cuatro vuelos, dos escalas y una de ellas fue Cairo. Así, que en lugar de quedarme encerrada en el aeropuerto por seis horas, decidí tomar un tour que me llevara a las pirámides. Me dijeron que con el tráfico que se carga Cairo era muy arriesgado hacerlo pero no me importó porque dejar pasar la oportunidad sería estúpido. No sé cuando pueda volver a ir a África, mucho menos a Egipto, así que pagué el tour que no se me hizo nada caro y salí a ver Cairo. Dirección; Giza.

El chófer que me tocó se llamaba Mohamed, tenía treinta y ocho años, era musulmán y estaba casado sólo una vez y tenía dos niñas; Telma y Hannah. Esto me lo dijo en inglés, lo poco que sabía del idioma. Me enseñó a decir hola, gracias y adiós en árabe y me dio de su café y té egipcio; los dos estaban muy ricos.

Aunque no era mi guía también me enseñó un poco de la ciudad mientras pasábamos por ella. Se detuvo en un puente para que yo pudiera tomar fotos del Río Nilo. El mismo río divide Cairo de Giza y en medio tiene una isla de oro.

Después recogimos al que era mi guía de verdad (que no me agradó tanto como Mohamed) y fuimos a ver las pirámides, me explicó de ellas y también del Ka y el Ba… (yo se lo pregunté). Fue muy interesante, me explicó como las pirámides eran las tumbas de los reyes, que preferían usar las mejores rocas en las pirámides que en sus casas porque creían que esa sería su hogar en la vida eterna, por eso también tenían un cuarto con todas sus pertenencias dentro de ella, a parte de su tumba.

Son tres pirámides grandes en Giza, una más grande que la otra. Era del abuelo rey, el papá y el nieto. El tamaño era según la jerarquía de edad. También había pirámides más pequeñas que pertenecían a las esposas. Por cuestiones de tiempo no pude entrar a la pirámide más grande. En vez de eso entré a una pequeña… la de las esposas. Entrar ahí se sintió raro. No sé como explicarlo, simplemente sentí algo en el pecho, entre miedo y adrenalina. No sé… raro.

Después fuimos a ver el Esfinge y como teníamos tiempo me llevaron a ver una perfumería egipcia y terminé comprando dos perfumes (los más baratos).

Y esas fueron mis horas en Egipto fuera del aeropuerto. Atravesando la ciudad de Cairo con un tráfico infernal para llegar a tiempo y tomar mi vuelo.

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