Kuala Lumpur y Putrajaya

La idea de ir a Malasia fue prácticamente porque checando aerolíneas vi que AirAsia operaba desde ahí y tenía unos descuentos increíbles con muchos destinos en Asia y a un precio ridículamente barato. Así que sin más, decidí ir a Malasia, y fui acompañada; un amigo mexicano, uno español, una uruguaya y una francesa.

Hablando con un alemán que había vivido en Malasia por un año, nos recomendó no quedarnos mucho tiempo en Kuala Lumpur, y -lo bueno fue que- le hicimos caso. Entonces, solo estuvimos una noche en KL y las siguientes en la isla de Penang. De nuevo, compramos un boleto de avión a esa isla… creo salió en 30 dólares el vuelo redondo. ¡Viva AirAsia!

Kuala Lumpur
Kuala Lumpur

Nos fuimos los cinco, con valija en mano y por mi parte con una mochila en la espalda, tomamos el vuelo nocturno a la capital de Malasia y llegamos muy temprano en la mañana. A buscar un hostal para pasar la noche. Decidimos no reservarlo antes, al fin y al cabo solo sería una noche. Cuando encontramos uno barato y con desayuno nos alistamos y salimos a ver la ciudad. Y no teníamos idea de a dónde ir o que ver. Tomamos un mapa y decidimos guiar nuestros pasos con él.

No puedo decir que me haya gustado Kuala Lumpur, no la odié tampoco. Es extraña, diferente. Es una combinación de culturas asiáticas. Tiene árabes, tiene chinos, hindúes y, Malayos, por supuesto. Entonces es como pintar un cuadro con todas estas diferencias, el resultado puede ser una explosión de colores y sabores. Así es Kuala Lumpur. Y a veces, esto no lo hacía verse linda; se veía sucia y apagada. Tal vez, -y seguro que sí- influyó el hecho de que el día que llegamos estaba nublado y que mientras caminábamos nos cayó una lluvia torrencial que hizo nos metiéramos debajo de un edificio sin usar para luego correr a un museo en el que me volví loca comprando souvenirs.

Templos
Templos

Caminabas un poco y veías un templo pequeño, seguías caminando y otro, otro y otro. Pequeños templos junto a casas y que hacían que el barrio se viera colorido. Por la noche fuimos -y subimos- a la KL tower. Donde pudimos apreciar la vista de la ciudad por la noche. Bajamos y nos metimos a un mini zoológico. Nada en especial pero era gratis si habías comprado el boleto para subir a la torre, y estaba junto. Después fuimos a cenar a un bar, mi amigo el español tenía actitud de todo pero los demás preferimos solo cenar e ir a ver otro punto turístico. Y nos fuimos acercando poco a poco a la Petronas. Por lo que es conocida Malasia. Sus dos torres altas con un puente en medio que las une. Estaban construyendo algo y no podíamos subir pero, pues bien, ya habíamos visto KL de noche así que no importó mucho. Tomamos fotos.

Torres Petronas
Torres Petronas

Al día siguiente, fuimos a la mezquita nacional. Estaba cerca del hotel así que fuimos caminando. Es enorme. Las mujeres teníamos que ponernos nuestros chadors morados que nos cubría todo excepto el rostro, y así pasamos a ver un poco más de cerca la Mezquita. Era muy bonita pero estábamos más enfocadas en como se nos veía nuestro chador.

En la mezquita Nacional
En la mezquita Nacional

Regresamos rápido al hostal por nuestras cosas y tomamos el tren express hacia Putrajaya, una  ciudad que está entre Kuala Lumpur y el aeropuerto. Y en Putrajaya pudimos ver la parte rica de Malasia. Las casas eran enormes y muy bonitas. A dónde quiera que miraras todo estaba perfecto. Los jardines, las fuentes, los caminos, todo. Ahí es donde deben de vivir los de dinero, pensamos. Y en KL no tanto. Había otra mezquita gigantesca y un tipo ayuntamiento. Bajamos a un pequeño conjunto con tiendas donde habían restaurantes variados y económicos y cada quien pidió algo para antes del vuelo. Pero se nos hizo tarde y cuando terminamos de comer nos dimos cuenta que teníamos el tiempo contado. Para regresar a la central debíamos tomar un autobús, así que corrimos como dementes hacia donde el último nos había dejado, lo veíamos venir, pero seguíamos lejos así que corrimos más rápido y empezamos a levantar los brazos y gritar para llamar la atención. Lo conseguimos y el autobús nos esperó. Si no lo hubiéramos alcanzado, estoy segura que hubiéramos perdido el avión. Porque llegamos a penas a la central donde tomamos otro autobús al aeropuerto, y si hubiéramos documentado alguna maleta no lo hubiéramos logrado. Pero lo hicimos y volamos a Penang alejándonos de KL.

En Putrajaya
En Putrajaya
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