Buenos Aires, últimos días.

Jueves y buena parte del viernes, solo nos quedaba eso y no creo haberlo aprovechado. Fuimos a Palermo, el barrio “nice” de Buenos Aires, me recordó mucho a La Roma en el DF. Con edificios hermosos y antiguos, cafés por doquier y gente disfrutando de una tarde sin que hacer. Aquí presenciamos lo que no hicimos en La Boca, donde no hubo robos ni disturbios pero el mundo no sería lo que es si no fuera irónico. En Palermo sí vimos un robo, no a nosotros pero cerca. Un chico en se bajó de una moto y le arrancó el collar a una mujer que estaba bien fresca sentada en un café a la orilla de la calle. Ella gritó, el chico caminó muy tranquila a la otra calle donde lo esperaba la moto, la mujer le mentó la madre y el chico se burló de ella, la moto arrancó y se fueron. No hubo conmoción, nadie ayudó, nadie realmente podía hacer algo. Yo no lo vi, mi papá me lo contó. Entonces, nos dimos cuenta que las historias de los robos en Buenos Aires sí eran ciertas.

En Palermo está el museo de Evita Perón, así que no dudamos y fuimos. Esta mujer es o amada o odiada; no hay punto intermedio. El museo, por supuesto, la alaba y muestra la parte buena de ella, la pone como heroína y víctima. Honestamente, yo creo que es un tema interesante, su vida, pero prefiero no ponerme de parte de nadie. Mi opinión, al no saber en extensión sobre el tema, en realidad cuenta muy poco. Pero diré dos cosas, que ese día una persona mencionó que Eva Perón era un hipócrita que con los pobres ayudaba pero al mismo tiempo vivía una vida llena de lujos y comodidades incongruentes con lo que quería dar a mostrar al pueblo argentino. Al día siguiente, conocí a un señor que vendía libros que exclamó “Evita Perón, la mejor mujer argentina”. Así que, no sé que pensar. Tal vez era un ser resentido con la clase social alta, pero creo que implementó buenas estrategias para ayudar a los menos afortunados. Al final, nadie es perfecto. Después del museo decidimos caminar -por enésima vez- en la calle Florida y tratar de encontrar un buen precio al dólar; nuestros últimos dólares (no llevamos mucho).

Despertamos y ya era viernes, esa noche tomaríamos un bus de 22 horas a Bariloche. Nos quedaban unas buenas cinco horas para seguir conociendo la ciudad así que emprendimos camino. Ese día fuimos a Recoleta, porque cuando fuimos al cementerio en días anteriores estaba cerrado. Antes de ir al cementerio fuimos a la flor metálica, que está relativamente cerca. Está en la plaza de las Naciones Unidas y se abre al amanecer y se cierra cuando oscurece. Para llegar allí pasamos por el edificio de leyes que es impresionante. Nos dimos la vuelta y caminos ahora sí, hacia el cementerio de recoleta donde está enterrada Evita. Para llegar pasamos por un pequeño parque en donde vimos un tipo performance de gente subiendo una colina arrastrándose como gusanos y quitándose la ropa mientras avanzaban. Fue raro y nadie entendió nada pero aplaudimos.

La Flor Metálica
La Flor Metálica
Performance en Buenos Aires
Performance en Buenos Aires

El cementerio es hermoso, yo me quedé con las ganas de ir a los cementerios que hay en Paris pero mi hermana me dijo que este se parece mucho a uno de ellos, al que está enterrado Jim Morrison, solo que el de Buenos Aires es más pequeño. Vimos la tumba de Evita y en general era muy bonito. Todas las tumbas de antiguos ricos. Las cajas están bien selladas y por eso la puedes ver ahí mismo, no necesitan estar bajo tres metros. Vi una tumba de una joven y tenía un poema de su papá escrito en mármol. Estaba en italiano así que no entendí mucho, ella se llamaba Liliana. Escuché a unos italianos decir “triste” cuando acabaron de leer el poema. Tomamos un taxi para ir a San Telmo, como nos gustó mucho quisimos pasar nuestras últimas horas en Buenos Aires allí. Paseamos un poco y cominos en un restaurante llamado Don Ernesto, bastante bueno.

Evita Perón tumba
Evita Perón tumba

Los argentinos han sido muy amables, creía que serían creídos pero no, son re-buena onda. Un señor argentino me vio con el mapa y nos ofreció ayuda, después lo volvimos a encontrar frente a una huelga y nos preguntó de donde éramos, México respondí. Luego señaló a los huelguistas y dijo “Yo tengo 81 años, esto se ha hecho desde los 50’s, estamos en el 2014 y no se ha resuelto nada, que pena que les tocó ver esto, pero es que esto es de gente est…” se calló un momento y prosiguió “es de Argentinos, ¿Si entendiste la palabra que quise decir?” Le respondí que sí y me dijo “Yo soy argentino pero es que es verdad… yo conocí a unos españoles y les dije que acá hacíamos chistes de gallegos y me respondieron que no importaba que en España hacían chistes de argentinos” (CHISTE: ¿Cuál es el mejor negocio del mundo? Comprar un argentino por lo que vale y venderlo por lo que el cree que vale) “Y mira que lo digo yo y yo soy argentino” dijo para después irse por otra calle con una sonrisa y seguramente riéndose del chiste. No le pregunté su nombre, no hubo tiempo… pero al menos me contó un chiste.

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