La llegada a Cusco.

Yo ya casi estaba que rezaba para llegar a Cusco y poder usar un baño con privacidad y que no se moviera. Y después de 16 horas en la carretera peruana por fin llegamos a la ciudad que nos acercaría un poco más a Machu Picchu; llegamos a Cusco. Lo primero que hicimos fue tomar un taxi hasta el hostal, pero cuando le contamos al taxista que íbamos a tomar el tren al día siguiente, nos dijo que debíamos cambiar los boletos en la oficina de PERURAIL, así que él gustoso nos llevó a hacer todo esto, sin decirnos que nos subiría el precio casi al triple por ese “detour.” Cuando nos bajamos cerca del hostal y nos cobró esa cantidad, le dije -respetuosamente- que debió de habernos avisado antes  y que lo que estaba haciendo era un abuso. Él se quedó callado, Diosy y Aldo también porque generalmente no me molesto. Y es que eso es algo que me resulta completamente detestable, la gente que se aprovecha de las personas que viajan sólo por no saber bien las cosas del lugar.

En fin, llegamos al “Bright hostel” y nos atendió un señor muy buena onda. Nos dio un cuarto para nosotros tres, en lugar de dormitorios que habíamos reservado, por el mismo precio. Lo cual nos pareció súper bien. Igual el hostal era bueno y muy barato en relación a lo que nos ofrecía. Por eso, regresamos a ese mismo cuando volvimos después de Machu Picchu. Por el momento sólo teníamos esa noche para conocer un poco de la ciudad. Nos bañamos, nos arreglamos y fuimos a caminar por las calles de Cusco con una misión: comer Cuy (Cuyo).

Cuy peruano
Cuy peruano

Encontramos un restaurante en el que no estaba tan caro (aunque seguía siendo caro)  y nos daban un pisco sour gratis. “¿Gratis?” dijimos y allí entramos. El joven que nos atendía nos dejó tomarnos fotos en el horno mientras cocinaban al pobre animalito. Y todo eso para que ni nos gustara tanto. No sabía horrendo pero no lo pediría de nuevo. Es de esas cosas que lo probaste, lo comiste y ya, no necesitas más. A Aldo y a Diosy tampoco les encantó. Yo me arrepentí aún más porque comer cuy no fue lo más inteligente cuando seguía mal del estómago. Al día siguiente lamentaría haberlo hecho. Pero para eso yo ya estaría en Aguascalientes, aún más cerca de Machu Picchu.

Aldo preparando el Cuy.
Aldo preparando el Cuy.
Diosy comiendo Cuy en Cusco, Perú
Diosy comiendo Cuy en Cusco, Perú
Yo comiendo Cuy en Cusco.
Yo comiendo Cuy en Cusco.
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