PERURAIL y Aguas Calientes

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Primero tuvimos que tomar un autobús de hora y media que nos llevaría a la estación de tren. Ahí nos subiríamos al famoso PERURAIL con destino a Aguas Calientes (Machu Picchu pueblo). Cuando me subí al tren vi que un señor estaba sentado en mi asiento porque quería estar con su esposa, no dije nada y me senté en otro cerca, Aldo y Diosy se sentaron juntos. Al final resultó mejor porque junto a mí se sentó un señor ya mayor que era de Bélgica (ni sé su nombre y eso que hablamos todo el camino). Me contó de sus viajes, de su esposa, de su amiga -ahora pareja- y de su vida en general. Me preguntó sobre mí, sobre lo que hacía, sobre México. Fue un intercambio interesante.

PERURAIL
PERURAIL

Cuando llegamos al pueblo, me despedí del señor y caminamos a nuestro hostel. Nos instalamos y salimos a caminar. Aguas Calientes es un pueblo precioso, es pequeño pequeño pero se siente diferente estar ahí. De verdad que sí, sientes algo que te alimenta. A Aldo también le encantó y me dijo lo mismo, que se sentía diferente.

Aguas Calientes, Perú
Aguas Calientes, Perú

 

El trío en Aguas Calientes.
El trío en Aguas Calientes.

Aguas Calientes es conocido por sus baños termales (a los cuales nosotros no entramos). El pueblo se parece como a Huacachina en el sentido de que está rodeada de montañas (el otro está rodeada por Dunas). Cuando estaba en Huacachina, volteabas hacia arriba y veías las Dunas, a la dirección que miraras veías montañas de arena abrazándote. En Aguas Calientes eran montañas de verdad, enormes y que te protegían del mundo. Es como estar recluida en un lugar lleno de magia, lejos de todo. Y mirabas hacia arriba y veías las montañas y el cielo estrellado con un azul iluminado por la luna.

Ese día fuimos a caminar por el pueblo, vimos sus calles, el tren y la vida pasar. Había un grupo cantando canciones peruanas, con el ritmo que una tal Wendy Sulca “popularizó” en YouTube ya hace tiempo. Comimos y tomamos cerveza Cusqueña (Yo siempre digo siempre que pises otro país debes de tomar su cerveza). Ese día también compramos el boleto para el autobús a Machu Picchu y mandamos una postal a casa. Caminamos por los mercados que están inundados de “souvenirs” comprando algunos llaveros y lo que pudiéramos con nuestro presupuesto.

Machu Picchu pueblo (Aguas Calientes).
Machu Picchu pueblo (Aguas Calientes).

Por la noche, antes de ir al hostal a dormir, fuimos a comprar provisiones de comida para el día siguiente. Fuimos a una tienda de abarrotes y compramos galletas y cosas por el estilo. Detrás de mí estaban cuatro niñitas preciosas que se tomaron su tiempo para escoger un dulce para las cuatro. Cuando me tocaba pagar tomé su dulce y también se los pagué. Ellas me dieron las gracias y salieron de la tienda. Cuando yo salí las vi afuera como esperando. Aldo, Diosy y yo aprovechamos para tomarnos fotos con ellas y preguntar sus nombres. Linda, Joselyn, Kindali y Angela. Así se llamaban y por lo que vimos Kindali era la líder.

Diosy y yo con Kindali, Linda, Angela y  Jocelyn.
Diosy y yo con Kindali, Linda, Angela y Jocelyn.

Llegamos al hostal y arreglamos todo. Nos tendríamos que levantar muy temprano en la mañana para agarrar el autobús que nos subiría a Machu Picchu. Para esto yo seguía mal del estómago y esa noche vomité. Lo cual me alegró porque alivió ese sentimiento de náusea que tenía.

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