Hogar

Hoy volví a hablar de casa. De esa ciudad que me vio crecer, de ese pueblo pequeño que tanto quiero y de las caras más bonitas que he conocido. Hoy hablé de mi hogar. Me gusta volver allá, al sur, y verlos de nuevo. Me gusta escuchar esas historias que me sé de memoria y comer mientras hablamos. Mi hogar es junto a los míos, y ellos están en Tabasco. Aunque viva ochenta años en otro lugar creo que para mí Tabasco siempre será en donde estará mi corazón nostálgico latiendo al ritmo de la marimba.

Cuando estoy lejos y pienso en él se vienen como manada todas estas imágenes interminables de ratos en la terraza de la casa de la abuela. Todos comiendo y hablando de historias pasadas. Esos momentos que son un sello de mi infancia y mi vida.

Si las casas hablaran, la nuestra podría narrar el contenido de una biblioteca. La gran mayoría de mis recuerdos de infancia los tengo en ese lugar; en ese pueblito que parece no crecer nunca. Y es extraño, porque aunque amo mi hogar siento que no pertenezco allí. Mi alma pertenece a todos lados. Sí, tal vez mi alma es gitana y necesite el movimiento para sentirse en casa. Pero eso no hace que ame menos el lugar en el que nací y crecí, al contrario, me hace amarlo más por que es más especial. Lo tengo en un altar en el que no lo puedo bajar. El estar lejos me hace apreciarlo mejor y veo con más claridad. Y es que jamás tendré en otro lado lo que mi Tabasco me dio y me sigue dando. Tanto amor y tanto yo. Cada rincón tiene una historia, son momentos que ya fueron y no volverán, pero que se quedaron almacenados en mi memoria.

No amo a mi tierra sólo porque soy de allí, esa razón no creo que sea buena, es demasiado sencilla como para que cuente. No, yo la amo porque es realmente hermosa. Porque tiene tanta vida y tanto verde. Creo que después te llegas a acostumbrar y dejas de ver la belleza, pero ésta siempre está allí, solamente tenemos que dejar de cerrar los ojos. Y, por supuesto, amo Tabasco porque las mejores personas que conozco viven allí. Mi familia. Una de las ventajas de ser mexicana es que tomamos la familia muy en serio y a mí me enseñaron a darlo todo por ella. Soy una chica afortunada, lo sé. Y, ellos son la razón de mis regresos. Y al final tal vez mi alma no es 100% gitana, mi alma tiene hogar junto a ellos.

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