Salvador de Bahía, primer día.

Nos quedaba una semana más en Brasil y quisimos ir a otra ciudad y,  ¿Por qué no una ciudad junto al mar con una arquitectura hermosa y pintoresca y gente llena de alegría? Así que decidimos ir a Salvador de Bahía y no nos decepcionó. Tomamos un avión por Avianca que no salió muy caro (lo compramos con tiempo) y estaba bastante bien. Fue más lo que esperamos en el aeropuerto que el tiempo del vuelo. Cuando llegamos a Salvador teníamos la opción de tomar taxi o tomar un camión y decidimos tomar el camión. Tardamos como una hora en llegar al estudio que rentamos por Airbnb.

Ese día sólo cenamos cerca y nos fuimos a dormir. Fue un día lleno de camiones, esperas y demás así que decidimos descansar. Al día siguiente iría a correr junto al mar.

Mar en Salvador de Bahía.
Mar en Salvador de Bahía.

Me desperté temprano y aún así el sol ya había salido y estaba fuerte. Quemándolo todo. No me importó porque por fin haría algo de ejercicio y conocería un poco de la ciudad mientras lo hacía. Corrimos por el puerto de “Barra” y el ambiente que se cargaba allí nos hizo parar después de un rato y perdernos en él. Me encantó. Había grupos de capoeira en círculo entrenando, habían niños, jóvenes y adultos todos allí, cantando y aplaudiendo mientras dos pasaban al centro del círculo para hacer sus movimientos. Seguimos corriendo por todo el malecón de Barra, siempre viendo al mar y después de una media hora bien corrida paramos para ir al súper y comprar algunas cosas para el estudio y no gastar en desayunos y algunas cenas.

Vista desde el malecón de Barra en Salvador de Bahía
Vista desde el malecón de Barra en Salvador de Bahía

Por la tarde volvimos a Barra para caminar un poco, había una feria de artesanías y me compré unos pajaritos hechos a mano súper bonitos (que me los robaron cuando los colgué en mi casa en México). Después decidimos probar la feijoada en un restaurante buffet. Nos lo habían recomendado mucho ya que es algo típico brasileño y que en Salvador lo preparan mejor. Estaba muy rica, y me recordó un poco a una comida que hacen en casa de mi abuela. Caminamos un poco para bajar la comida y poder seguir comiendo. Ahora, un acarajé, que también es típico, especialmente en la región de Bahía. Es más como merienda, no comida en sí, pero estaba bueno. Sí, nuestro primer día lo único que vimos fue Barra, el mar y comimos lo que debíamos comer allí. Fue un buen primer día.

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