2016

Otro año que se va. Este fue para muchos un no muy buen año. Para México, definitivamente caímos en picada. Para mí creo que estuvo bien, se paró un poco y después terminó más ameno. El próximo año estaré escribiendo más positivamente, lo prometo. El próximo año algo deberá de cambiar y yo estaré más estable.

Este año fue extraño, de verdad, creí que todo estaba mejorando pero hubo momentos en los que sentí que me asfixiaba, que no había movimiento y sólo quería gritar con todas mis fuerzas y desaparecer. Estaba inerte. Y lo odié. Esos días los odié demasiado. Fueron días desperdiciados. Pero hubieron días buenos, días que valieron la pena… días en los que caminé e hice cosas y giré tanto que acababa cansada pero contenta, tan contenta porque ese día sentí que había valido la pena. Que estaba desquitando mi tiempo en la tierra.

KIN MX sigue. Poco a poco va dando, va bien y me ha dado mucho. Varios momentos plenos. Este año creció más pero todavía no siento que está donde debe de estar. El 2017 será su año y alcanzaremos más metas, más sueños.

De nuevo este año me dio viajes… viéndolo bien creo que en ese sentido me fue bastante bien. Volví a ir a Michoacán por KIN MX, vi a las artesanas y anduve un rato por esas tierras que conozco poco pero que he llegado a admirar rápido. Conocí un país vecino que tiene mucho en común con el mío. Fui a Guatemala y subimos hasta San Cristóbal de las Casas. Guatemala fue una aventura sin lugar a dudas. Viajé como suelo viajar, con la mochila en la espalda y con poco dinero. Así me gusta, siento que lo disfruto más. Veo más. Allí subí un volcán, nadé en uno de los lagos más famosos y me robaron. Fui a la Ciudad de México por unos días para visitar a una gran amiga. Fui y disfruté de esta ciudad. Desperté, abrí los ojos y me maravillé con ella. Fue la primera vez en muchos años en las que iba realmente a caminar y ser parte de la CDMX. Me dejó algo en claro, cada vez que pueda volver a esta ciudad lo haré. Después vino Cuba y me dio mar. Me dio un rato grato con mi familia y mucho amor. Conocí ese país tan famoso, vi de cerca otro sistema político y me maravillé con sus paisajes y con ese volver en el tiempo. Luego volví a estar estática. Por demasiado tiempo a mi pesar. Estuvo callado. Fui a casa para la boda de mi prima, vi a mi familia y sonreí. Volví un rato más a estar quieta para después conocer una parte de México que no conocía. Manejar con amigas hasta el mar y disfrutar de él. Cumplir un deseo que tenía desde hace tiempo, surfear. Lograr hacerlo y salir de pie. Regresar por unos días a la Ciudad de México, compartir risas, comida y sueños con familia y amigos. Y, por último, los últimos días de mi año volví a mi hogar con un libro en la mano. Uno que yo escribí y que tenía años anhelando terminar. En total escribí algunos posts en mi blog, tomé muchas fotos y leí ocho libros. Conocí personas nuevas, me alejé de algunas y me acerqué a otras.

El 2017 está a pocas horas y yo lo espero de frente. Lista para él y lo que me traerá. Este año estoy dispuesta a aventarme sin paracaídas. Intentarlo todo para seguir sonriendo.

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