Sintiendo Corea en Vancouver

Si han leído un poco de mi paso por Vancouver (que seguro no, porque, aceptémoslo; nadie lee mi blog) sabrán que fui allí para ver a amígos. Para ser más específica… fui para asistir a una boda de unos amigos que conocí durante mi intercambio en Corea del Sur. Era una boda que tenía muchas ganas de ir porque vería a muchos de los que fuimos a Seúl, que ya no veía en cinco años. Desde que me dijeron de esta boda ir se convirtió en un sí o sí. No había vuelta atrás y yo sabía que compraría ese boleto con destino a Canadá.

Y así pasó… fui a Vancouver y de nuevo sentí Corea cerca. Y es que todos los recuerdos de ese año volvieron a mí con fuerza gracias a las personas con las que platicaba. Una cosa salía y nos llevaba a otra. Preguntábamos por otros de los estudiantes que estuvieron con nosotros y nos reíamos al acordarnos de nuestros días de borrachera en ese país asiático.

Era inevitable no hablar de Corea cuando ese fue el lazo que nos unió. Jamás los hubiera conocido si no fuera por ese año. Así que claro, teníamos que celebrar nuestra pequeña reunión haciendo lo que más hacíamos cuando estuvimos ahí; Chicken & Beer y Norebang (Pollo con cerveza y Karaoke).

Al día siguiente yo viajaría a Portland a ver a mi familia… y aunque volvería a Vancouver días después, teníamos que hacer una pequeña despedida antes de la gran despedida. Fuimos a la calle Robson (del lado del Stanley Park), que también es conocida como Koreatown. Hay muchos restaurantes coreanos en ese sitio. Y caminar esa calle por la noche es todo un evento. Hay luces iluminando tu paso y se siente una energía muy buena onda por toda la calle. Fuimos al restaurante Zabu Chicken y pedimos jarras de cerveza y también pollo frito picante y uno no tan picante. De precios era normal para Vancouver (lo cual es caro para el bolsillo mexicano), la comida era buena y nos la pasamos bien comiendo, charlando y tomando. Después cruzamos la calle y era el turno de cantar a todo pulmón Living on a prayer (canción predilecta para Karaoke), allí pedimos tres jarras más de cerveza y cantamos hasta que las horas se acabaron. Hice que bailaran la macarena. Y terminamos todos en el departamento de mis amigos todos cansados y con ganas de dormir. Ya ni recuerdo que hicimos en el departamento, solo recuerdo a mi amigo decir que en el momento en el que todos llegamos supo que era una mala idea porque ya se quería dormir. Yo también. Estaba agotada y al día siguiente debía tomar un camión de siete horas. Mierda.

Pero, por un momento, allí, cantando esas canciones en ese cuarto lleno de gente amiga no me importaba eso. No pensaba en ese camión ni en las horas que pasaría en él. Solamente recordaba un país lejano y los días que pasé en él. Corea volvió por un momento y sonreí ante ello.

zabu chicken
Photo by: https://8shotsofsoju.wordpress.com/tag/korean-food/
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